Perros callejeros, en las "fauces" de las apuestas
Sus dientes entran como cuchillo caliente en la mantequilla. Se hincan entre el ligamento y el hueso de su rival, que hace unos segundos le arrancó un pedazo de oreja. Tiene sangre en los ojos, pero no pierde precisión en su mordida: ha sujetado la pata del perro que no le ha dado tregua en el patio de la vecindad.
Ella, una hembra de 12 kilos con genes de boxer y perro callejero, resiste a su oponente, un macho de raza inexplicable que ha dominado la mayoria de la pelea.
Pero ahora, La Chocolata tiene atenazado a El Freezer.
¡Sacúdelo! ¡Sacúdelo!, grita el público, entre niños y adultos que aplauden la mordida de La Chocolata. Él aulla de dolor y el público de gozo.
Furiosa, se empuja con sus patas traseras para llevar a El Freezer hacia la reja que divide al coliseo de los espectadores. Como si intuyera que sólo vivivirá si derriba a su oponente aprieta los colmillos y el macho cae.
Hay aplausos y gritos. El favorito está a merced de la hembra, que pese a las heridas ha equilibrado el duelo.
Los que no festejan son los dueños de los canes. La pelea se acordó a 15 minutos y apenas va poco más de la mitad. Intercambian miradas son semblante serio. Todo puede pasar.


