"Pedimos que quien ponga un cepo a un caballo vaya a la cárcel"

"Solo intento hacer algo, otro día igual pido que me ayuden a recoger firmas para enviarlas al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona)", explica Lourdes Iglesias Rodríguez, que a sus 12 años ha organizado y encabezado la protesta contra los cepos que inmovilizan (y torturan) a los caballos salvajes en los montes gallegos. "No al maltrato animal" y "Paremos esta atrocidad" fueron algunos de los lemas que ella y sus amigas escribieron en cartones y con los que se concentraron ante el santuario de A Peregrina. Y con ellas, sus padres y numerosos vecinos orgullosos de una generación que se propone superar la bestialidad. —¿Por qué decidió poner en marcha la protesta? —Lo que me pasó es que hace un mes fui al lago de Castiñeiras y encontré caballos con cepos, no sabía qué hacer. —Porque ni sabía que esos cepos son ilegales... —Ni lo sabía, ni me lo planteaba, me enteré de que era un acto ilegal cuando fui a la asamblea de los Indignados. Le escuché decir al representante de la protectora "Os Palleiros" que eso no se podía hacer, que era ilegal, entonces fui al lago Castiñeiras, me encontré de nuevo a los caballos y quería ir al Seprona para denunciarlo pero no teníamos el número. Entonces fuimos a un refugio de animales que hay allí y una persona nos informó de que hay que hacer la reclamación al Seprona, pero que en realidad estos caballos no tienen nada para que podamos identificarlos. (Interviene su padre, Javier Iglesias Balchada, para aclarar: "nos informaron de que ya ellos habían hecho la reclamación al Seprona varias veces y parece que no hacen caso, también que es muy difícil identificar a los propietarios porque son caballos que no tienen chip").

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