Fuenlabrada envía cartas a los dueños de los perros
Todos los propietarios de perros en Fuenlabrada recibirán durante los próximos días una carta firmada por el concejal José Sánchez Luque destacando la necesidad de la recogida de los excrementos caninos para mantener la limpieza de la ciudad. El propio edil ha señalado que cada vez la concienciación en este sentido es mayor y se produce un claro rechazo social a los propietarios de mascotas que no cumplen.
Pero además del rechazo ciudadano la Policía Local es la encargada de velar por el cumplimiento de la ordenanza municipal. Las multas oscilan entre 300 y 1.200 euros y, sólo en los últimos seis meses, los agentes han tenido que sancionar a alrededor de 300 vecinos. En esta campaña de concienciación también se recuerda a los propietarios de perros la necesidad de registrarlos en el censo municipal de animales, cumplir con las vacunaciones y llevarlos siempre atados.
Llevar mascota al trabajo reduce el estrés y aumenta la productividad
Las empresas preocupadas por aumentar la productividad en esta época de feroz competencia deberían permitir que su personal lleve a sus mascotas al trabajo, según un estudio científico publicado en Estados Unidos. La presencia de perros u otras mascotas similares en el lugar de trabajo no solo puede contribuir a reducir el estrés de sus amos, sino a ayudar a los demás empleados a pasar de mejor manera su jornada laboral, señala el informe, publicado en la última edición del International Journal of Workplace Health Management. "Los perros son una eficaz barrera al estrés", dijo el profesor Randolph Barker, de la Escuela de Comercio de la Virginia Commonwealth University, situada en Richmond. Informes anteriores habían ya demostrado los efectos benéficos de la presencia de perros en hospitales y casas de retiro, pero Randolph Barker asegura que el estudio desarrollado por su equipo de cinco investigadores es el primero que se focaliza en la relación entre canes y lugar de trabajo.
Detectado en Fuenlabrada el mayor brote de leishmaniasis en humanos
La leishmaniasis, una enfermedad parasitaria, es bien conocida por los dueños de perros, que hasta hace no mucho debían sacrificarlos si la contraían. Más raro es haber oído de la leishmaniasis en humanos y, todavía más, conocer a alguien que la haya padecido. La enfermedad tiene una incidencia anual de unos dos millones de casos en todo el mundo, sobre todo en África, el subcontinente indio y América Latina. En España también es endémica, como en otros países de la cuenca mediterránea, pero tradicionalmente solo venían registrándose algunas decenas de casos cada año. Ahora, sin embargo, Madrid se enfrenta al que según los expertos es el mayor brote registrado en España. La zona norte de Fuenlabrada, municipio al sur de la capital, lleva más de un centenar de casos en los últimos dos años. En la Comunidad de Madrid se declararon 108 casos en 2010 y 118 más en 2011, cuando según datos del boletín epidemiológico regional tanto en 2008 como en 2009 el recuento fue de 15. La leishmaniasis se transmite por la picadura de un insecto que alberga el parásito (protozoos del género Leishmania): la hembra del flebotomo, más pequeño que un mosquito y que no emite zumbido al volar. La actividad del insecto va de mayo a octubre, y el periodo de incubación es muy largo, de dos a seis meses. Hay dos tipos de enfermedad, la cutánea, más leve, y la visceral, que es mortal si no se trata. La segunda afecta a varios órganos, entre ellos el hígado y el bazo. Si se atiende a tiempo al paciente, y si este no está inmunodeprimido, no presenta complicaciones. La acumulación de casos en el sur de Madrid es la mayor conocida en España Solo en 2010, y según datos de la Consejería de Sanidad, 62 afectados tuvieron que ser hospitalizados. El brote de leishmaniasis está muy concentrado en la zona noroeste del centro urbano de Fuenlabrada, limítrofe con el término municipal de Leganés. La mayoría de los afectados viven en el área o la frecuentan. Un informe de seguimiento del brote al que ha tenido acceso EL PAÍS, de mayo del año pasado, registraba 69 casos de la enfermedad que habían iniciado los síntomas a partir de febrero de 2010 en la zona de Fuenlabrada. De ellos, 40 presentaban cuadro de leishmaniasis visceral y 29 tenían lesiones cutáneas. Se trataba de 41 hombres y 29 mujeres, con edades comprendidas entre los seis meses y los 95 años. Prácticamente todos, 64, residían en Fuenlabrada. Más de la mitad (55%) requirieron ingreso hospitalario pero, en la fecha del informe, la evolución había sido favorable y ya no quedaba ningún paciente ingresado. Las cifras han crecido desde entonces. En los meses de febrero y marzo se ha producido un nuevo repunte de casos de leishmaniasis visceral —varios de ellos permanecen ingresados en este momento— y cutánea, y los pacientes registrados a 27 de febrero pasado son ya 228, según datos publicados por el Grupo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Madrileña de Familia y Comunitaria (Somamfyc). Evitar la picadura Para evitar la enfermedad, hay que evitar la picadura del insecto: usar ropa de manga larga, repelentes y no pasar mucho tiempo en zonas boscosas de noche. El flebotomo es un mosquito pequeño, de color amarillento, con el cuerpo peludo. Su vuelo es silencioso. Su hábitat más frecuente son las madrigueras, las cuevas, oquedades en los árboles, vertederos y alcantarillas. La leishmaniasis cutánea produce lesiones en la piel de brazos, piernas, cara... Puede afectar a las mucosas. La visceral ataca al hígado, el bazo y la médula ósea y sin tratamiento puede ser mortal. La Consejería de Sanidad está tratando de averiguar el por qué de esa acumulación de casos en la zona de la antigua área de salud pública 9, que comprende el hospital de Fuenlabrada y siete centros de salud. Las sospechas se centran en el parque de Polvoranca y el Bosquesur. El Ayuntamiento de Fuenlabrada asegura que, a instancias de la Comunidad de Madrid, ha intensificado las labores de desintectación y desbroce habituales en las zonas verdes del municipio, con especial hincapié en Bosquesur. En Leganés se ha desecado alguna laguna estacional del parque de Polvoranca. Los técnicos de salud pública están estudiando los posibles reservorios (animales que son portadores, a veces asintomáticos, del parásito): perros, gatos e incluso liebres, conejos y ratas, de las que ha atrapado varios ejemplares para analizarlos. También se han instalado en distintos puntos de Bosquesur trampas de ricino (adhesivas) y otras de luz (por la noche) para atrapar flebotomos y analizar si están infectados por el protozoo. La habitual vigilancia de leishmaniasis en perros también se ha reforzado en los últimos meses en los municipios afectados.
La diabetes también puede afectar a perros y gatos
Como en los humanos, la diabetes es un trastorno metabólico causado por la deficiencia absoluta o relativa de insulina y la incapacidad del organismo para transformar la glucosa en energía, por lo que queda un exceso de ella en la sangre. Hay dos tipos de diabetes, y las alarmas para reconocerlos están entre la poliuria (aumento en el número de micciones y cantidad de orina producida), la polidipsia (aumento en el consumo de agua) y la polifagia (aumento del apetito). Otra de las primeras manifestaciones son las cataratas de rápido desarrollo. Además, en algunos casos, tanto perros como gatos pueden presentar cambios drásticos en el peso, como pérdida del mismo u obesidad. Esto se relaciona también con complicaciones como anorexia, depresión, vómitos, diarrea y cansancio. Sin embargo, todas las anteriores complicaciones no siempre aparecen cuando hay diabetes. Estas también se pueden presentar como síntomas de otras enfermedades. Así que lo mejor, para descartar cualquier complicación, es someter a la mascota a los exámenes de rigor que considere el veterinario. Para la diabetes, el diagnóstico inicial se realiza con la medición de la glucosa en la sangre, así como con pruebas de orina.
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